Contaminación acústica; un peligro real

El término “contaminación acústica” hace referencia al ruido ambiente (entendido como sonido excesivo y molesto), provocado por las actividades humanas tales como el tráfico, las industrias, los locales de ocio, los aviones, etc., que produce efectos negativos sobre la salud auditiva, física y mental de las personas. Estar sometidos a este ruido constante, incluso aunque sea de bajo nivel, tiene como consecuencia un incremento del riesgo de sufrir disminuciones importantes en nuestra capacidad auditiva.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), considera los 70 dB (a), como el límite superior deseable y en España, se establece como nivel de confort acústico los 55 dB (a). Por encima de este nivel, el sonido resulta pernicioso para el descanso y la comunicación, pero según estudios de la Unión Europea (2005): «80 millones de personas están expuestas diariamente a niveles de ruido ambiental superiores a 65 dB y otros 170 millones, lo están a niveles entre 55-65 dB», esta es la realidad.

Normalmente, los daños que sufre nuestro oído por causa de un ruido demasiado elevado desaparecen, pero si la exposición es constante las lesiones son definitivas y la sordera crece hasta que se pierde totalmente audición. Por ello es muy frecuente que personas que trabajan en ambientes muy expuestos al ruido durante años, como la construcción, la industria o locales de ocio, sufran sordera.

Para luchar contra la contaminación acústica, los países industrializados han elaborado normativas que intentan proteger al medio ambiente y a las personas, con rigurosas políticas de prevención y control.

Hace varios años en las normativas de protección del ambiente no se consideraba el contaminante ruido, pero en los últimos años esto ha cambiado. Hoy en día, prácticamente en todos los países industrializados del mundo se han elaborado normas y estatutos que se encargan de la protección del medio ambiente contra el exceso de ruido, y las asociaciones internacionales han profundizado en los estudios sobre causas y origen, deterioro y políticas de prevención y control de la contaminación sonora.

En España actualmente están vigentes las siguientes normas y leyes:

  • Directiva 2003/10/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 6 de febrero de 2003, sobre las disposiciones mínimas de seguridad y de salud relativas a la exposición de los trabajadores a los riesgos derivados de los agentes físicos (ruido).
  • Ley 37/2003, de 17 de noviembre, del Ruido.
  • Real Decreto 286/2006, de 10 de marzo, sobre la protección de la salud y la seguridad de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición al ruido.

No obstante, los datos respecto a las patologías relacionadas con la Contaminación Acústica “socioacusia” nos indican que no es suficiente, motivo por el cual es recomendable que actuemos en consecuencia, y más aún si nos encontramos incluidos en un colectivo de riesgo al desarrollar nuestra actividad diaria (ej. la construcción, la industria, locales de ocio…)

La mejor opción es proteger el oído con tapones que puedan atenuar el ruido, pero a la vez permitan una audición totalmente nítida. El uso de este tipo de protecciones puede reducir entre 15 y 25 dB el sonido

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