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Presbiacusia: Qué es y por qué aparece con la edad

Presbiacusia: Qué es y por qué aparece con la edad

Cuando alguien le dice algo a una persona y esta le responde algo que nada tiene que ver con lo que le comentó, no es despiste, es presbiacusia; la pérdida de audición que viene con los años y que, en nuestro país, afecta a más de cuatro millones de personas mayores de 65 años.

Sin embargo, la mayoría tarda en reconocerla. Llega tan despacio que el cerebro se adapta sin darse cuenta, y cuando la familia o amigos empiezan a notar el problema, la persona afectada lleva tiempo compensándolo: leyendo los labios, pidiendo que repitan o subiendo el televisor.

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¿Qué es la Presbiacusia?

La presbiacusia es la pérdida gradual de audición asociada al envejecimiento. Afecta a los dos oídos por igual y no tiene cura, pero sí tiene solución.

No se trata de que el oído deje de funcionar de golpe. Lo que ocurre es que, con los años, las pequeñas células del oído interno encargadas de captar el sonido se van deteriorando. Y al contrario que otras células del cuerpo, estas no se regeneran.

El resultado es que los sonidos agudos, sobre todo las consonantes en una conversación, se vuelven difíciles de distinguir. De ahí esa sensación tan frecuente de oír, pero no entender.

¿A qué edad empieza la pérdida auditiva?

Los cambios en el oído empiezan antes de lo que mucha gente imagina. Desde los 40 años ya pueden producirse pequeñas pérdidas, aunque raramente son perceptibles en la vida cotidiana.

A partir de los 60, la cosa cambia. Según la Organización Mundial de la Salud, uno de cada tres adultos entre 65 y 74 años padece algún grado de pérdida auditiva. Entre los mayores de 75, esa proporción sube a casi uno de cada dos.

La progresión es lenta pero constante. Lo que hoy es dificultad para escuchar en un restaurante con ruido, en unos años puede convertirse en problemas para seguir una conversación normal en casa.

Factores que aceleran la pérdida auditiva

El envejecimiento es inevitable, pero hay factores que pueden acelerar o agravar la presbiacusia:

  • Exposición prolongada al ruido: años de trabajo en entornos ruidosos o el uso habitual de auriculares a alto volumen dañan las células del oído de forma acumulativa e irreversible.
  • Tabaco: fumar reduce el flujo sanguíneo al oído interno, lo que acelera su deterioro.
  • Diabetes e hipertensión: ambas afectan a los vasos sanguíneos que alimentan el oído.
  • Algunos medicamentos: ciertos antibióticos y tratamientos de quimioterapia pueden ser tóxicos para el oído. Siempre conviene consultarlo con el médico.
  • Genética: si hay antecedentes familiares de pérdida auditiva temprana, el riesgo es mayor.

Síntomas de la Presbiacusia

Reconocer la presbiacusia a tiempo es clave para actuar antes de que avance. Estas son las señales más habituales:

  • Dificultad para entender conversaciones en lugares con ruido de fondo, como restaurantes o reuniones.
  • Necesidad de pedir constantemente que repitan lo que acaban de decir.
  • Subir el volumen de aparatos eléctricos más de lo habitual.
  • Problemas para escuchar voces agudas, como las de niños o mujeres.
  • Sensación de que la gente «habla entre dientes» o «no vocaliza bien».
  • Dificultad para entender al teléfono, especialmente si no hay imagen de apoyo.
  • Zumbidos en los oídos (tinnitus), que a veces acompaña a la pérdida auditiva.

Un detalle importante: la persona afectada muchas veces no nota estos síntomas en sí misma. Es la familia quien los detecta primero. Si reconoces varios de estos patrones en alguien cercano, merece la pena comentárselo con tacto.

Cómo se diagnostica

El diagnóstico de la presbiacusia es sencillo y no invasivo. Se realiza mediante una audiometría: una prueba en la que el paciente escucha una serie de tonos a distintas frecuencias y volúmenes y señala cuáles puede oír. Dura aproximadamente 20 minutos y es completamente indolora.

La puede realizar un médico especialista en otorrinolaringología (ORL) o un audioprotesista en una clínica auditiva. En muchos casos, el médico de cabecera puede derivar directamente al especialista si hay síntomas claros.

El resultado es un gráfico llamado audiograma, que muestra con precisión el nivel de pérdida y la frecuencia en la que sucede. Con esa información, el especialista puede determinar si la pérdida es leve, moderada, severa o profunda, y qué tipo de solución es la más adecuada.

Tratamientos disponibles

La presbiacusia no tiene cura: las células deterioradas no se recuperan. Pero sí existen tratamientos efectivos para compensar la pérdida.

Audífonos

Son la primera opción para la mayoría de los casos. Los modelos actuales son discretos, recargables, con Bluetooth y capaces de ajustarse automáticamente al entorno. Un audífono bien programado puede marcar una diferencia enorme en el día a día.

Implante coclear

En pérdidas muy severas o profundas, cuando el audífono ya no es suficiente, el implante coclear es una opción a valorar. Es un dispositivo que se coloca quirúrgicamente y estimula directamente el nervio auditivo.

Rehabilitación auditiva

Muchos centros ofrecen programas para ayudar al cerebro a reaprender a procesar el sonido. Son especialmente útiles en las primeras semanas de uso del audífono.

¿Se puede prevenir la presbiacusia?

El envejecimiento del oído no se puede detener, pero sí se puede ralentizar su progresión y reducir el riesgo de que sea más severa de lo necesario.

Algunas medidas concretas que ayudan:

  • Protege tu oído del ruido: usa tapones o auriculares con cancelación de ruido en entornos muy ruidosos. Si escuchas música con auriculares, la regla del 60/60 es útil: no más del 60% del volumen máximo durante más de 60 minutos seguidos.
  • No fumar: es lo más recomendable, el tabaco es uno de los factores de riesgo más evitables. 
  • Controla la diabetes y la hipertensión: ambas aceleran el deterioro auditivo si no están bien controladas.
  • Hazte revisiones auditivas periódicas a partir de los 55 años, aunque no notes síntomas. Detectar una pérdida temprana permite actuar antes de que avance.
  • Evita la exposición prolongada a ruidos muy intensos: conciertos, maquinaria industrial, disparos. Un solo episodio de ruido extremo puede causar daño permanente.

Cuándo consultar al médico

No hace falta esperar a que la pérdida sea evidente para pedir cita. De hecho, cuanto antes se detecte, más opciones hay de actuar bien.

Consulta con tu médico de cabecera si tú o alguien de tu familia nota alguno de los síntomas. El médico de cabecera puede hacer una valoración inicial y, si es necesario, derivar al ORL o centro auditivo. No hay que esperar a que el problema sea demasiado grave para empezar a buscar ayuda.

Preguntas frecuentes sobre la presbiacusia

¿La presbiacusia tiene cura? No existe una cura que restaure las células dañadas. Sin embargo, los audífonos actuales permiten compensar la pérdida de forma muy eficaz. El objetivo no es curar, sino que la pérdida deje de interferir en el día a día. La mayoría de las personas que se tratan a tiempo recuperan una calidad auditiva muy buena.

¿Afecta a los dos oídos por igual? Generalmente sí. La presbiacusia suele ser bilateral y simétrica. Esto la diferencia de otras causas de sordera, como una infección,  que pueden afectar solo a un oído. Si la pérdida es claramente asimétrica, el médico valorará otras posibles causas.

¿A qué edad conviene hacer una revisión auditiva? Los especialistas recomiendan una primera audiometría a partir de los 55 años, aunque no haya síntomas. Una revisión cada dos o tres años es suficiente salvo que aparezcan señales de pérdida antes. Con factores de riesgo como ruido laboral o diabetes, conviene empezar antes.

¿El audífono se nota mucho? Los modelos actuales son muy discretos. Los más pequeños van detrás de la oreja y son prácticamente invisibles. Al principio el cerebro tarda unas semanas en adaptarse, pero la mayoría de los usuarios dicen que en poco tiempo se olvidan de que lo llevan.

¿Puede la pérdida auditiva afectar a la memoria? Sí. Algunos estudios asocian la pérdida auditiva no tratada con mayor riesgo de deterioro cognitivo. No causa demencia directamente, pero un cerebro sin suficientes estímulos auditivos puede deteriorarse más rápido. Tratar la presbiacusia es también una forma de cuidar la salud del cerebro.

¿Cubre la Seguridad Social el audífono? Sí, parcialmente. El Sistema Nacional de Salud cubre entre 500 y 1.000 euros por audífono en pérdidas moderadas-severas. El proceso requiere derivación del médico de cabecera a ORL y la prescripción del especialista. Algunas comunidades autónomas ofrecen ayudas adicionales.

Conclusión

La presbiacusia es una de las condiciones más frecuentes en la tercera edad y, sin embargo, una de las más ignoradas. Muchas personas pasan años sin tratarla por desconocimiento, por el estigma de «parecer mayor» o simplemente porque la pérdida llega tan despacio que no se percibe con claridad.

Lo que sí está claro es que no tratarla tiene consecuencias: aislamiento, esfuerzo cognitivo constante y, a largo plazo, mayor riesgo de deterioro mental. Por el contrario, tratarla a tiempo con una simple visita al médico y, si procede, con un audífono bien programado,  puede devolver una calidad de vida enorme.

Si reconoces alguno de los síntomas descritos en este artículo, en ti mismo o en alguien cercano, el primer paso es sencillo: pide cita con el médico de cabecera. No hace falta esperar a que el problema sea grave.

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