15 señales de pérdida auditiva que llevas tiempo ignorando
Imagina la cena de este domingo. Todos hablan, alguien cuenta algo gracioso, se ríen. Y tú sonríes también, pero no has escuchado el chiste. Has aprendido a disimularlo tan bien que ya ni tú mismo te das cuenta de que lo haces.
Eso es lo más traicionero de la pérdida auditiva: que no llega de golpe. Llega despacio, y el cerebro —que es increíblemente adaptable— va tapando los huecos sin avisar. Lees más los labios de lo que crees. Evitas ciertos sitios sin saber muy bien por qué. Subes el volumen de la tele "solo un poco" cada semana.


