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Si nos hablan de bruxismo, salvo que ya nos lo hayan diagnosticado y lo conozcamos, seguramente no tengamos ni idea de qué es. Pero si nos hablan de “rechinar de dientes”, todos sabemos lo que es.

Nuestras orejas y pabellones auriculares tienen la función de recoger el sonido, a modo de embudo, para hacerlo llegar al interior del oído y están formados por cartílago recubierto de piel. ¿Qué significa cartílago? 

Ya estamos familiarizados con los términos acúfenos o tinnitus, esos zumbidos o pitidos en los oídos que no los genera una fuente externa de sonido y nos hacen la vida bastante más complicada. Aunque sus causas siguen sin estar claras, lo que sí es cierto es que están estrechamente relacionados con nuestra circulación y que pueden darse por múltiples alteraciones auditivas, generadas por trastornos, infecciones y enfermedades del sistema auditivo, el Síndrome de Ménière o el consumo de drogas o medicamentos ototóxicos.

Cuando pensamos en las palabras “limpieza de oídos” lo más normal es que las asociemos a los bastoncillos de algodón y al cerumen, a esa limpieza generalmente diaria que nos hacemos en los oídos antes o después de la ducha.

Esta asociación de ideas es completamente lícita por ser a lo que estamos acostumbrados, pero inexacta, ya que se trata de un concepto mucho más amplio.

En esta ocasión vamos a hablar de qué es un osteoma. Este término hace referencia a un tipo raro de tumor de huesos de lento crecimiento, benigno y no canceroso, que está constituido por tejido óseo maduro bien diferenciado (es decir, que está hecho de hueso al sobredimensionarse el hueso al que afecta). Puede aparecer y desarrollarse en los huesos de todo el cuerpo, pero es más frecuente que aparezca en cualquier zona ósea de la estructura craneal: en huesos de la cara (como el osteoma mandibular), frente, cuello o cabeza (como son los osteomas en el hueso frontal, en el mastoides o en el hueso temporal).

Solemos hablar de multitud de términos médicos relacionados con la audición y hoy es el turno de la otosclerosis. Pero en esta ocasión nos gustaría destacarlo de otros de los que hemos hablado ya que se trata de la causa más frecuente de sordera en adultos jóvenes, por lo que no está de más tener alguna noción sobre el tema.

Todos nosotros, y decimos todos sin excepción, conocemos a alguna persona, ya sea un familiar, un amigo o un conocido con algún tipo de fobia. Aunque tampoco es de extrañar que nosotros mismos tengamos alguna, ya que se trata de algo común y existen multitud de ellas.

Las vacaciones ya se han acabado (excepto para algunos pocos privilegiados), el verano va tocando a su fin y la rutina diaria está a la vuelta de la esquina. No se nos ocurre mejor excusa para no extendernos y agobiarte con nuestro siguiente tema, así que vamos a ser concisos con él. Trata sobre las enfermedades que puede sufrir el oído humano y te las explicaremos a través de un listado con las más comunes.

Una micosis es una infección que puede afectar a cualquier parte de nuestro organismo y está producida por hongos microscópicos. El prefijo Oto-, proveniente del griego, hace referencia al oído. Así que si unimos ambas tenemos la palabra otomicosis, que es una infección de la piel del conducto auditivo externo causada por bacterias y hongos, siendo los más comunes los géneros Aspergillus, Cándida y Pseudomona. También se la denomina otitis externa fúngica u otitis micótica y en determinados casos puede llegar a afectar también al oído medio, lo que requeriría de un tratamiento inmediato.

Para quienes los utilizan, los audífonos son un elemento imprescindible en su día a día, una herramienta indispensable y cotidiana que necesitan para tener una vida más sencilla y agradable. Pero hay algo que, como ocurre con otros elementos de uso cotidiano, se debe tener muy en cuenta: necesitan de una limpieza y cuidado adecuados para que sigan funcionando correctamente.

Puede ser por curiosidad, porque estemos buscando un audífono para nosotros o para un familiar, o por cualquier otra razón. Da igual el porqué, el hecho es que queremos encontrar la respuesta a esta pregunta. Pues no te preocupes: estás en el sitio indicado y enseguida te lo decimos. Pero antes hay que incidir en algo muy importante: no es lo mismo un audífono que un auricular.
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