O busca directamente en nuestros Centros Auditivos.

Categoría

Nos encontramos otra vez ante otro término que acaba con el sufijo “-itis”, por lo que efectivamente se trata de una inflamación. Pero, ¿de qué exactamente? Pues del laberinto. ¿Laberinto?, ¿tenemos algo llamado así en nuestra anatomía?

Para hablar de presbiacusia, un término bastante desconocido habitualmente, la comparación más normal que puede hacerse es con la presbicia ocular o “vista cansada”. Todos sabemos que se trata de la pérdida gradual de la capacidad de nuestros ojos para enfocar objetos cercanos, una parte natural del envejecimiento humano que comienza a sufrirse a partir de los 40 años, y que podemos corregirla con gafas progresivas.

En esta ocasión nos ponemos algo más técnicos, tocando un poco la física. Pero no os preocupéis, que aunque el tema pueda parecer algo difícil, os lo expondremos de forma sencilla. Todo ello va a ser necesario para poder comprender qué son las frecuencias que oímos y cuáles son molestas para el oído humano.

Hipoacúsicos hay muchos, de distintas edades y con diferentes niveles de hipoacusia, pero hoy queremos hacer hincapié en los más pequeños, en los niños que sufren de hipoacusia o de sordera. ¿Qué significa tener niños hipoacúsicos? ¿Qué supone padecer esta dolencia auditiva para ellos y para sus familias?

Nuestro canal auditivo, también conocido como conducto auditivo o meato auditivo externo, es una estructura tubular que conecta el oído externo con el oído medio. Para entendernos mejor, se trata del conducto que tenemos desde la entrada al oído por nuestra oreja hasta el tímpano, que es donde comienza el oído medio.

Suponemos que todos los que transitamos en alguna ocasión por este blog conocemos al gran humorista Eugenio, muy de moda últimamente, y seguro que la gran mayoría nos acordamos de él y de su celebérrimo chiste cuando escuchamos las palabras “trompa de Eustaquio”. Pero, si hablamos en serio, ¿sabemos realmente dónde se encuentra, de dónde toma su nombre y cuál es su función? Seguidamente vamos a hablar de todo esto y de algunas cosas más.

Es posible que te encuentres en esta situación o hayas pasado por ella. De repente, no te sientes la oreja, algo similar a cuando se nos duerme una pierna. Al tocarla no notas nada, solo sientes un entumecimiento en el oído, una pérdida de sensibilidad y puede que hasta determinados  ruidos te molesten en exceso (esto se denomina técnicamente misofonía o sensibilidad al ruido). Puede incluso que tengas las orejas rojas, dolor de oído y excesiva sensibilidad en la cara. ¿Qué es lo que me está ocurriendo? Tranquilo, son múltiples las razones por la que puede ocurrirte algo así, pero ninguna de ellas es excesivamente grave, aunque puede que hasta te encuentres ante una infección. Te lo explicamos todo.

Para saber si la sordera se considera una discapacidad, debemos comenzar por el principio y definir qué es “discapacidad”. La RAE define este término como “la situación de la persona que por sus condiciones físicas o mentales duraderas se enfrenta con notables barreras de acceso a su participación social”.

Es posible que alguna vez, al despertar o al acostarnos por la noche que es cuando es más común, hayamos notado que tenemos palpitaciones en el oído. A veces es algo normal y puntual, simplemente porque podemos estar algo alborotados y los latidos de nuestro corazón digamos que utilizan nuestra cabeza y oídos como caja de resonancia. Además, por la noche, que es cuando se reduce el ruido ambiental, los acúfenos se perciben más todavía. Pero en otras ocasiones, en las que estas palpitaciones son más frecuentes, sí hay que tenerlas en cuenta, ya que pueden ser un signo indicativo de otras dolencias algo más serias.

Padres primerizos, hermanos mayores al cuidado de los más pequeños, abuelos desentrenados a cargo de los nietos… Todos ellos pueden tener en común una cosa: encontrarse al cuidado de un recién nacido. Ante esta situación, en la que hay que ocuparse de los más pequeños de la casa, tiene una relevancia importante en sus cuidados su higiene, y dentro de ella, la higiene auditiva.

Cuando una persona sufre de pérdida auditiva está limitada en su vida diaria y, tareas tan sencillas como participar en una conversación o escuchar la televisión, se convierten en difíciles. Este problema puede solucionarse con la utilización de audífonos y, en ocasiones, incluso es necesario un implante coclear (por cierto, cubiertos en España por la Seguridad Social). Ambos elementos son indispensables para volver a oír y “reincorporarse” a una vida normal.
DESCUBRE LA DIFERENCIA SIN COMPROMISO

Prueba nuestros audífonos en tu día a día

Queremos que experimentes cómo la tecnología más avanzada puede transformar tu calidad de vida.

Pruébalos 30 días gratis | Pide cita